sábado, 23 de junio de 2012

CAJAMARCA TIENE SU CONGA…. LAMBAYEQUE TIENE SU “ZANJA” Y MAS…


Convulsión social en Cajamarca capital, en Santa Cruz… ¿y Lambayeque?
Cajamarca capital está convulsionada desde el 31 de mayo (2012) por el desarrollo del paro indefinido, en contra del proyecto Minero Conga. Lambayeque vive en la indiferencia, a lo máximo lo comentamos como una noticia lejana, que no nos afecta… Nada más lejano a la realidad. La provincia de Santa Cruz  (de Cajamarca), también se encuentra en “paro” contra “Conga”, pero también por otra mina en su territorio: “La Zanja”. En Lambayeque todo es paz y amistad, porque claro, las minas no están en Lambayeque. Pero cuidado, cuando se quiera reaccionar, sin algún día ocurre, puede que sea tarde, veamos por qué.

Conga está lejos, pero La Zanja y Los Pircos, están en nuestra cabecera
En Cajamarca capital una parte sustancial de la población se opone a la Mina Conga, porque temen que sus aguas se contaminen. Lambayeque está lejos de dicha área geográfica, no le afecta directamente. Pero Lambayeque colinda con las provincias cajamarquinas de Santa Cruz y Chota, cuyas aguas de sus diferentes ríos y quebradas alimentan al rio Chancay.
En Santa Cruz, específicamente en el distrito de Pulán se desarrolla la mina la Zanja, de oro y plata, operados a tajo abierto, mediante lixiviación. Esta se ubica específicamente en la quebrada El Cedro, que más abajo recibe “el nombre de río Pulán, el cual se une con el río Pisit, para constituir el río Cañad, tributario del río Chancay. El río Chancay aporta sus aguas al río Reque”[1]. Al terminar las estribaciones andinas y empezar el valle costeño de Lambayeque, junto a Chongoyape se encuentra el reservorio Tinajones (ver mapa), donde se almacena el agua para regar las tierras, pero también esas aguas –las únicas- son tratadas y llegan a nuestras cañerías domésticas y de ahí a nuestros estómagos. Así, casi se podría asegurar que Lambayeque vive gracias a la parte norte de Cajamarca.
Los pobladores de Pulán, Santa Cruz mismo, de manera general no beben dichas aguas (de la quebrada El Cedro y río Pulán), sino de “las quebradas y puquiales que se encuentran en las partes altas y medias de las laderas a ambos lados de la micro cuenca de la quebrada El Cedro. No utilizan las aguas de la quebrada El Cedro o su continuación (el río Pulán) para uso doméstico”, dice el EIA de la mina la Zanja, citando un estudio de PRONAMACHCS, del 2007. Eso es cierto, pero lo que no dice, es que los que tomamos dichas aguas, si somos los que nos encontramos abajo, en la costa, en todo Lambayeque, y no hay manera de salvarse.

Pero no es solo La Zanja, también tenemos los proyectos minero Los Pircos que “…se ubica en el departamento de Cajamarca, provincia de Santa Cruz, distrito de Sexi, caserío Corral Viejo, a una distancia aproximada de 78 km al N 75º E de la ciudad de Chiclayo, sobre los 2 250 metros de altitud… Las actividades de exploración en el período 2004 y 2006 abarcan una extensión de 1 070 ha, en terrenos superficiales de  la Asociación Ganadera La Unión Sexi – Corral Viejo… El principal río dentro del área del proyecto es el Chancay, que discurre de Este a Oeste, cuyo afluente es el río Cirato-Caña Brava”[2].


Tantahuatay muy cerca, pero discurre al Atlántico
También está el proyecto Tantahuatay,-aún cuando no tributa al Chancay-  de oro y plata, donde Buenaventura es propietario en un 40%, “…el cual se encuentra ubicado  geográficamente en la micro cuenca Puente de la Hierba la que corresponde a la parte alta del río Tingo. El río Tingo es tributario del río Llaucano y este último pertenece a la cuenca hidrográfica del océano Atlántico. Su ubicación política corresponde a la Comunidad Campesina El Tingo,  en el distrito de Hualgayoc, provincia de Hualgayoc, departamento de Cajamarca”[3]

¿Quién tiene la culpa?
Los que protestan tienen razón, sienten que el Estado no los representa y ven amenazada su forma y calidad de vida. El Estado también tiene razón porque la minería tributa y de ella se recibe la mayor cantidad de ingresos. Ambos también tienen culpas, pero el mayor culpable es el Estado, a nivel de los órganos superiores (ejecutivo, ministerios, congreso), porque teniendo los medios y sabiendo que estas protestas van a venir, no hace el esfuerzo adecuado para normar con estándares internacionales, hacer las inversiones sociales y generar el ambiente para la inversión local.

El ejecutivo central, le echa la culpa a los gobiernos regionales y los municipios, porque no invirtieron teniendo dinero producto del canon minero. Esto es una falacia, es como darle unos 100,000 soles a un jovencito de unos  15 años para que invierta y se labre su futuro, y después de unos 20 años lo encontramos en la perdición y le encaramos de que no supo invertir. El Perú tiene 25 regiones, imaginemos que cada región quiera tener a los mejores proyectistas, funcionarios, asesores, etc. Sería el Perú multiplicado por 25. Para eso está el gobierno central que debe enrumbar, dirigir, coordinar las obras importantes, transversales, que el país requiere como unidad, y que las experiencias de una región sea aprovecha por otras.
Es cierto que estos  proyectos estaban en camino, son herencia. Con las elecciones, donde gana Ollanta (junio 2011), la población tuvo la esperanza de que el Estado asuma su papel de conductor al menos imparcial. Naturalmente su cólera se ha multiplicado porque se sienten burlados. El decir que son  extremistas u ovejas es ofenderlos y acrecentar su reacción, peor aún si lo que impera es el palo.

Como puede participar la población
El gobierno defiende los proyectos mineros aduciendo que los mismos generan ingresos al fisco (impuestos) y trabajo para la población. La riqueza se va con los inversionistas. La población de la zona, no siente que su situación mejore y los peruanos sentimos que todo va a unos cuantos bolsillos. Siendo los recursos del Estado, en tanto están en el subsuelo, bien se puede establecer que una parte de la propiedad pase a poder de los pobladores directos de la zona y sacar a la venta acciones de dichos proyectos, a fin de que los peruanos sientan que dichas riquezas también son suyas[4]. Generemos una sociedad de empresarios e inversionistas.

Qué queda
No estamos contra la inversión en general, ni minera en particular, pero sí creemos que:
  • 1.       Las normas han sido demasiado blandas. El pedido poblacional, no debe ser únicamente por los proyectos presentes, sino también por los futuros, es decir inversión pero bajo los estándares internacionales más altos. Esto es normatividad.
  • 2.       Ya se tiene la norma de la zonificación territorial, cuya esencia es determinar las zonas para las diferentes actividades económicas. Es una tarea titánica, que debe empezarse ya.
  • 3.       Los peruanos debemos participar en la propiedad de dichos proyectos grandes, cuyos mecanismos el Estado debe regular (inicialmente el Estado puede ser socio, luego sacar a la venta dichas acciones), haciendo que los pobladores directamente “afectados” no lo sean, sino beneficiados.
  • 4.       La vigilancia preventiva y concurrente en la actividad minera operativa, con evaluaciones de organismos internacionales independientes, contratados por el Estado, al margen de los controles del Estado y la comunidad.
  • 5.       La integración económica de las actividades mineras con la comunidad a fin de desarrollarla en infraestructura, comercio, servicios, etc.
  • 6.       La dirigencia del movimiento social debe diferenciar las situaciones específicas, el extremismo puede llevar a imposibilitar acercamientos  y logros para la comunidad.


José Humberto Becerra Santa Cruz[5]
jhbecerrasc@hotmail.es    jbecerrasc@unprg.edu.pe


[5] Profesor universitario. Artículo fechado el 09 de junio del 2012.


[1] Estudio de impacto ambiental (EIA) de Mina la Zanja.
[2]  Plan de Cierre del Proyecto de Exploración Los Pircos, Resumen Ejecutivo, Agosto 2006. Preparado para  Compañía de Minas Buenaventura S.A.A. por Knight Piésold Consulting.
[3]  Estudio de Impacto Ambiental. Compañía Minera Coimolache S.A. Proyecto Tantahuatay. Por Knight Piésold Consulting
[4] El ser propietario, significa ser dueño de las acciones cuyo valor varía con el tiempo, normalmente hacia arriba, y obtener dividendos de las ganancias.

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