viernes, 9 de septiembre de 2011
AGRICULTORES ¡SIEMBREN MAS ALGODÓN… EMPOBRÉZCANSE MÁS! ¡SIGAN ARANDO EN EL MAR!
Mientras los agricultores siembren más algodón, más pobres serán. Esto sencillamente porque se depende de los factores de producción, no se le da valor agregado y el precio lo impone el comprador.
Los investigadores Fairbanks y Lidsay (1999)1, escribieron un libro que titularon “Arando en el mar”, parafraseando las palabras de Simón Bolivar, que están en su epitafio “La América es ingobernable. Los que han servido a la Revolución, han arado en el mar”, para referirse al hecho de que cambiaron los actores, pero el sistema se mantuvo.
En dicho libro, estudian economías como la nuestra, llamadas “en desarrollo”, y sustentan la tesis que “Las enormes ventajas que esas naciones tienen en cuanto a recursos naturales, mano de obra barata y un suelo muy fértil han sustentado su pobreza más que impulsar el desarrollo económico” (op cit, pg 16). Y es que nuestro “éxito” queremos basarlo en nuestras ventajas comparativas y no en las competitivas.
El caso del algodón hoy, es típico ejemplo. Durante mucho tiempo se dejó de sembrar algodón en Lambayeque, pues se sembró hasta el año 1998, en que el fenómeno del niño, las plagas, entre otros factores, hicieron perder a los agricultores y en consecuencia muchos migraron hacia el arroz, y que al no estar acondicionados los terrenos para este cultivo –falta de drenes- salinizó muchos predios. El gobierno de Alejandro Toledo (2001- 2006) impulsó el TLC con EEUU, y el cambio a cultivos “más rentables”, orientados al mercado internacional. El algodón fue uno de ellos y Lambayeque hizo eco del llamado, bajo el impulso del gobierno regional y el ministerio de agricultura.
Los investigadores citados dicen: “A corto plazo, se refleja en un impresionante auge económico, en el orgullo de los políticos y la exaltación de la virtud `competitiva` de la comunidad de negocios” (pg 16). Efectivamente, en este nuevo impulso (2002 – 2004), el área sembrada no fue tan extensa, después de muchos años de siembra no había plagas, en suma poca oferta, costos no tan altos, buena ganancia para los agricultores.
En las campañas subsiguientes –hasta este año 2008- el área sembrada se ha incrementado, las plagas naturalmente también lo han hecho, los precios de los insumos han subido, y el precio del algodón no lo hace y mas bien baja. Los agricultores están preocupados, por que dicen que el precio ofertado “no cubre sus costos”, se sientan en una mesa de diálogo el gobierno, los comerciantes y los agricultores. Los “empresarios” comerciantes, dicen que no pueden pagar más, por que sus precios dependen del mercado internacional.
Cada quien juega su papel y asume diferentes riesgos: El gobierno endulza e impulsa, el productor agrario apuesta, y el comerciante fija las condiciones. El único que asume los riesgos es el productor. Más temprano que tarde tiene que vender, por que tiene que devolver el dinero que le prestaron para sembrar. ¿Por que se da esto?. Por que nos amparamos en lo que tenemos, en nuestros factores de producción: Tierra fértil, buen clima, mano de obra barata, agua. Acorde con esto impulsamos nuestra producción, pero no le damos valor agregado a lo que producimos, estamos estructurados para vender nuestros productos en bruto. De otro lado, el algodón no se come, sirve a la industria básicamente de los textiles, por tanto existen muy pocas empresas que compran el producto y hay muchos pequeños agricultores. El que impone precio en estas condiciones es el comprador, tiene el poder de negociación. ¿Sino le venden a ellos el algodón a quien podrían vender?. A nadie. El guardarlo en estas condiciones del mercado no tiene mucho sentido, con el
agravante de que se deteriore el producto por mal almacenaje o que pasado el tiempo, y quieran venderlo, nadie les quiera comprar, por que significaría un costo alto el manejo logístico para los compradores.
* José Humberto Becerra Santa Cruz jbecerrasc@unprg.edu.pe jhbecerrasc@hotmail.es Profesor de las universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Lambayeque – Perú. 17 de abril del 2008.
1Fairbanks Michael y Lisdsay Stacey. “Arando en el mar. Nutriendo las fuentes ocultas de crecimiento en el mundo en desarrollo”. 1999. Mc Graw Hill. México.
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