El informe Delors1, indica como una de las cuatro funciones esenciales de la Universidad “La oferta de tipos de formación muy especializados y adaptados a las necesidades de la vida económica y social”: Esto nos conduce a una reflexión profunda respecto a lo que ofertamos tanto en las Universidades estatales como
privadas.
Durante los últimos 10 años hemos tenido una explosión de creación de universidades, pero al mirar la oferta educativa, existe la constante de ofrecer básicamente carreras de servicio como Derecho, Administración, Ingeniería de Sistemas, Contabilidad, Educación, Economía, entre las más mentadas y casi las
únicas, pues no se ofrecen carreras orientadas a promover el desarrollo a través del ingenio.
En el caso peruano, para la oferta de carreras en las universidades nuevas las autoriza la Comisión Nacional para el Funcionamiento de Universidades (CONAFU), y en las universidades con autonomía –las que ya pasaron la valla del CONAFU, públicas y privadas- las carreras las crean ellas mismas. El CONAFU exige un estudio de mercado que garantice el funcionamiento de la carrera, estos estudios se hacen,
preguntando a los posibles clientes –a los jóvenes y padres de familia- si estudiarían por ejemplo Educación, Administración o Derecho, y el resultado es positivo, pero una cosa es lo que ellos “creen que quieren” individualmente acorde con las ofertas existentes, y otra lo que la sociedad necesita.
Y es que la oferta de las carreras debe obedecer al entorno, a las necesidades de la sociedad más al futuro que al presente. Este entorno cambia, lo que para una época fue válida una oferta, para otra no lo puede ser. La institución académica debe leer dichos cambios analizarlos y cambiar acorde a dichas necesidades actuales y futuras.
Un ejemplo de esto lo tenemos en las carreras como ingeniería agrícola, agronomía, zootecnia, veterinaria, donde la cantidad de alumnos que tienen dichas especialidades decrece y muchos de los egresados al final no trabajan para lo que fueron formados, pero seguimos ofertándolo. Algo ha pasado en el entorno, este ha cambiado, una hipótesis –por investigar- es que ese grado de especialización se planteó y fue necesario cuando la propiedad de la tierra se concentraba en grandes haciendas y luego en cooperativas agrarias, pero ahora hay una atomización de la propiedad de la tierra –el promedio en Lambayeque es de 3 Has- en este nuevo escenario, seguimos produciendo los mismos especialistas, cuando las necesidades de ese pequeño
agricultor son otras, y no es que no necesite a los profesionales, a los técnicos, si los necesita, pero con una formación más general, que sepa de las cuatro especialidades más algo de empresa y promoción de desarrollo. Los especialistas también serán necesarios, pero estos buscarán su formación cuando las oportunidades laborales y la necesidad o perspectiva les exijan y la Universidad debe proveer una segunda
especialidad, para esos nichos de mercado específicos.
Definitivamente nuestras universidades –locales y nacionales- requieren replantear su oferta, y en esto hay responsabilidad institucional y del Estado. Institucionalmente cada Universidad en su entorno puede y debe estudiar las necesidades de profesionales para los próximos 50 años, acorde con la dirección en la que se moverá y deba moverse la economía y esto se debe coordinar con el gobierno regional, y de
otro el Estado a nivel nacional debe hacer lo propio a través de un ente rector que planifique las necesidades de profesionales que requiere el país, también para los próximos 50 años2.
Nuestros amigos los neoliberales “puros” dirán eso atenta contra la ley de la oferta y la demanda, que dejemos que la mano invisible intervenga y la arregle. Un asunto tan importante como éste no lo podemos dejar al libre juego del mercado. La oferta educativa tiene sus limitaciones y está sujeta a una serie de restricciones y lamentablemente con la oferta existente las brechas ya existentes con los países
desarrollados y los que se encuentran en esa vía serán mayores y seguiremos en la cola. Las instituciones educativas ofertan las carreras de servicio por que son las menos costosas para su implementación, pues solamente necesitan unas carpetas, pizarra y tiza. Las instituciones privadas porque así sobreviven y tienen mayor rentabilidad y las públicas porque calman momentáneamente la sed de educación de la población, así abrir una universidad no cuesta más que abrir un colegio.
El Estado debe intervenir y las instituciones educativas reinventarse, caso contrario seguiremos frustrando la vida de muchos jóvenes que estudian con una ilusión pero que al final el resultado es que hoy existen más de cien mil profesionales profesores sin trabajo, y a este paso habrá más abogados que litigantes, y los administradores, economistas, contadores y otros profesionales descenderán a los puestos más simples por una paga cada vez menor y como Estado habremos despilfarrado el dinero, al formar profesionales que se desempeñarán para lo que no fueron formados.
1 El Informe Delors fue elaborado por una comisión internacional para la educación del siglo XXI, a petición de la Unesco. Su nombre obedece a que estuvo presidida por Jacques Delors.
jhbsc
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